
Cuando cerramos uno o varios círculos de nuestra vida, deseamos afortunadamente, abrir otros.
Puedo contemplar mi vida con los ojos muy abiertos. En mi ser encuentro, el cuerpo y la mente.
Como pájaros migratorios que un día partieron de la comodidad paternal como casi todo humano. Con la tarea de valores aprendidos según nuestros progenitores.
En ese viaje migratorio, el pájaro guía me lleva por lugares hermosos y otras veces me golpea contra muros perdiendo así ese pretendido norte, norte que estaba en la esencia de mi misma y no fuera, en ese muro.
Después de tan desatinados aleteos, el esfuerzo por encontrar fuera lo que ya llevaba en su propia bandada lo cansó, lo derrotó y lo vulneró, pero…, todo el esfuerzo lo lleva al final de un viaje, donde no existe vuelta para ese guía, se queda, se muere, se entierra o que sé yo dónde va.
El resto de la bandada siente la tristeza de algo querido que ya no volverá, de algo que deben dejar enterrado y que el recuerdo no sólo les traerá lo momentos buenos sino aquellos muros que pararon su camino.
Aprendí que mi mente enturbia a veces la percepción de mi presente. Aprendí a pensar y decidir todo aquello que hace que mi estómago se mueva de emoción, aprendí a poner cuidado sobre aquello que me hace un nudo en la garganta, me hace que no pueda respirar. Aprendí que mi cuerpo tiene señales suficientemente poderosas para que mueva mis decisiones.
Aprendí amar a ese pajarito que me perdió, porque gracias a él sé dónde están los muros que me golpearon, aprendí a no cometer los mismos errores.
Sé que otras paredes han de llegar, pero sé que mi cuerpo sabrá decirme qué debo hacer. Es posible que incluso pueda golpearme en ellas, pero no lo suficiente para hacerme caer.
Sé que puede que llore por aquello que no puede ser, pero sé que no lloraré por aquello que yo no quiero hacer.
Ahora quiero disfrutar del ese vuelo de retorno, ligero de lastre, lleno de vitalidad y poner nuevos rumbos.
22 Marzo 2009
Dedicado a Paulo Coelho y a Lola Fernández, tanta ayuda y tantas soluciones.
Lola Padilla.
Que bella dedicatoria un excelente texto
ResponderEliminarun beso cielo
Un bello homenaje, como todo lo que sale de tu pluma. Cierto, cuando llevamos andado gran parte del camino y echamos una mirada atrás, nos damos cuenta de que todo aquello que nos pareció un sufrimiento inútil nos ha enseñado a poder fluir sin ataduras el resto del camino.
ResponderEliminarUn abrazo, Lola.
Me sentí identificada en cada palabra... vamos por el mismo camino.
ResponderEliminarQue decirte... emocionada...
Besos mi linda!
Ya echaba de menos algo nuevo en esta casa... No debe dejar de moverse.
ResponderEliminar¿Quién de vosotras me dijo una vez que de lo malo también aprendemos? Pues claro que si, de lo malo se aprende quizá más que de lo bueno. Porque los glopes duelen durante mucho tiempo, pero las caricias apenas las disfrutamos un instante. Todo es cuestión de quedarse con la esencia de las cosas, asimilarlas y no olvidar lo que hemos aprendido... Por supuesto, sólo lo positivo, que esto son dos días y no nos podemos permitir el lujo de perder uno llorando o cabreado... Espero que nunca cambie esa actitud positiva.
Como dedicatoria me ha parecido emotiva y genial, como para sentirse orgulloso de tan grato homenaje.
Una Bandada de Besos a tod@s l@s implicad@s en esta casa.
Hola mi querida amiga no se que decirte pues cuando leo estas palabras tan bonitas y con tanto significado me emocionan muchisimo. Un beso preciosa nos vemos.
ResponderEliminarSiempre se me hara mas facil expresar en pinceladas, en grises, mis sentimientos, mis emociones, cuando paso a leer y hay escritos que me "mueven" el piso, quedo "corto" para expresarme, aun asi, la sensibilidad de los escritos me alimenta el alma, me la eleva, me sostienen...gracias a todas las integrantes de esta casa x tanta sensibilidad compartida, gracias a ti, LOLA, por recibirme ( ah, bien la dedicatoria )un beso gris y una pincelada del color de tus ojos...
ResponderEliminar"el esfuerzo por encontrar fuera lo que ya llevaba en su propia bandada lo cansó, lo derrotó y lo vulneró, pero…, todo el esfuerzo lo lleva al final de un viaje,"
ResponderEliminarY es entonces cuando comienza el verdadero viaje, el que lleva a la plenitud.
Besos
Muy bello excursus, das rienda suelta a tus sentimientos en una forma de purificación del alma que tanto necesitamos todos...un fuerte abrazo de azpeitia
ResponderEliminarHola Lola, gracias por tu entrada en mi blog, vengo a devolverte la visita, veo a grandes amigos y poetas, Mercedes y mi amigo Azpeitia, pues ya tienes un seguidor más.
ResponderEliminarAdemás de admirar tu tierra, empezaré a admirar tu blog. puedes tomar mi poesía si te gustó.
Gracias por tu generosidad
Gracias Luna, por pasarte por aquí, es muy importante para nosotras.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Mercedes, por tus palabras, caminate se hace camino al andar.
ResponderEliminarUn beso amiga mía.
MIriam, si vamos en el mismo camino, me llenas de tranquilidad, tu compañia para mi es muy importante, lo sabes.
ResponderEliminarJose Lorente, de lo malo aprendemos, de lo bueno aceptamos y del andar nos reforzamos.
ResponderEliminarMi querido amigo, gracias por tus palabras y por tu presencia, es importante para tod@s.
Como amiga, gracias por tu apoyo.
Besos.
Mi querida Loli Garrido, mi fiel amiga, mi leal confidente, mi vitamina. Esto que soy, te lo debo en gran parte a ti, no lo olvides nunca!!!!.
ResponderEliminarGracias princesita.
Coquito, gracias por dejar que te lleguemos, sabemos que nos das la bienvenida.
ResponderEliminarGracias por tus trazos que aunque grises, están llenos de colores muy lindos.
Un beso.
Exacto mi querida Añil, le plenitud está en nosotros mismos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Azpeitia, bienvenido a esta casa, es uno honor tenerte por aquí.
ResponderEliminarCuánto más caidas, más puros podemos ser.
Un abrazo.
Como dirían en Sevilla "Santiago de mi alma", gracias a ti por tu generosidad.
ResponderEliminarTe lo cogemos prestados, creo que ayudará en este camino recien comenzado.
En cuanto a tus amigos, me alegro, espero que con el tiempo te sientas como en casa.
Saludos con afecto.